Atún con cebolla caramelizada y patatas.- Caramelizar cebolla > Echar el atún cortado en dados y dejar dorar un poco de ambos lados, dejando el centro crudo.- Servir con patatas al horno en bolsa con un poco de aceite.
Atún con tomate confitado y arroz basmati.- Cebolla roja y pimiento rojo rehogados + atún macerado en salsa de soja + tomates previamente confitados.- Servir con arroz basmati con cilantro y comino.
Pelar y cortar la berenjena en rodajas finas. Espolvorear con sal gorda y dejar reposar.
Freir y colocar en una fuente intercralando con parmesano.
- Servir tibias acompañada de ensalada.
- Para reciclarlas, servir sobre tostadas o troceadas y mezcladas con tomate y albahaca como salsa de pasta.
No sé si es pastel, o quiche, o tarta o qué. Pero como hice una mezcla entre varias recetas, me tomo la libertad de llamarlo como quiera.
Masa
Mezclar en un bol 500 g de harina + 1/4 taza de aceite de oliva + 1/2 taza de agua tibia + sal, pimienta, ajo picado, queso rallado, y todo lo que te apetezca. Mezclar todo hasta formar una masa elástica. Cubrir con papel film y dejar reposar media hora en la nevera.
Relleno
Saltear un manojo de puerros y una cebolla cortados en juliana con un poco de mantequilla y un chorrito de aceite. Salar para que suelte agua y dejar a fuego medio unos 10 minutos hasta que esté bien pochada. Agregar unos pechuga de pavo cortada de daditos (o bacon, mucho mejor). Agregarle una cucharada de azúcar, un chorrito de vino dulce, un chorrito de nata y una cucharada de queso crema. Yo tenía restos de queso parmesano un poco reseco y se lo agregué también. Le dio un toque espectacular.
Una vez preparado el relleno, sólo queda estirar la masa bien fina sobre una placa para horno y cubrir con la mezcla de puerros y unas lonchas de queso blando. Como me había sobrado masa, la terminé con un enrejado con tiritas de masa.
Otra receta de mi mamá. Es la primera vez que lo preparo y esta vez hice unos pocos para probarlos. Lo ideal es hacer bastantes de una vez, y conservarlos en un frasco en la nevera para tener a mano como guarnición, para unas bruschettas, para mezclar con pasta o arroz, pizza o lo que quieras.
Poner en una bandeja para horno tomates cortados en cuartos (los más sabrosos que se consigan, yo utilicé unos de rama que tenía). Rociar con un poco de aceite de oliva en spray, una cucharada de azúcar, sal, pimienta, romero (o la hierba preferida) y un toque de aceto balsámico. Cocinar en horno fuerte durante media hora aproximadamente.
Puntos WW: sólo puntúa el aceite y el azúcar, así que depende de cuánto se use. Como queda muy repartido yo lo puntúo como 0,5 puntos cada vez que lo uso.
Hago un paréntesis en mis experimentos para apuntar aquí la receta que me pasó mi amigo Albert de sus malfattis, los que debo decir -y muy pocas veces me escucharán decir esto- que estaban mejor incluso que los de mi madre. Con eso lo digo todo.
Aún no los hice. Pero prometo hacerlos cuanto antes.
1. Preparar un sofrito con cebolla, ajo y pimientos. Agregar bastante espinaca y cocinar un rato.
2. Escurrir la preparación y licuarla hasta que quede bien fina.
3. Pasar a un bol y echarle harina hasta que tenga la consistencia suficiente para que se puedan moldear.
4. Preparar bolitas de masa, enharinar y echar en agua hirviendo para cocer.
Los he probado con una salsa sencilla de tomate y nata y un poco de parmesano, y estaban, sencillamente, espectaculares.
Dados pequeños de: tomate kumato + pimiento verde + pimiento rojo + cebolla roja + garbanzos. Condimentar con sal, pimienta, comino, menta, cilantro, zumo de un limón y aceite de oliva. Echar el cous cous, humedecer con un poco de agua tibia y mezclar bien. Dejar reposar en nevera un par de horas.
Saltear cebolla + ajo + pimientos asados de lata + sepia cortada en cubitos.
Sal & pimienta + azafrán + medio cubo de caldo de pescado.
Masa de hojaldre + Horno 20’
Inspirada en mil recetas que leí.
Saltear puerro y zanahoria con una cucharada de mantequilla light. Cuando esté dorado, agregar bastante calabaza (según Jamie Oliver no es necesario pelarla, así que me ahorré el trabajo), un vaso de caldo de pollo y dejar hervir a fuego medio hasta que la calabaza esté bien cocida (unos 20 minutos aprox.)
Cuando esté lista, retirar del fuego y licuar, ajustando el espesor con leche desnatada. Condimentar con sal, pimenta y romero. Lo ideal (aunque yo no lohice) es pasarla por el colador chino para que quede más fina.
Puntos WW: 1 punto de la mantequilla y otro de la leche. Al quedar repartido en unas 4 raciones, lo cuento como 0,5 cada una.
Pues eso. Que en casa estamos haciendo régimen. Comer es una de las tres cosas que más me gusta hacer en la vida (además del sexo y viajar), y ponerme a dieta para mí es una de las peores torturas que existen. Pero, todo hay que decirlo, cómo me gusta cuando como sano y me voy sintiendo mejor y sin culpas!
Así que tomándome con toda la filosofía que puedo esta temporada anti-excesos, me pongo cada día manos a la obra para tratar de preparar platos ligeros, sanos pero lo más apetitosos que puedo para que comer no deje ser uno de mis placeres favoritos. Y aquí trataré de ir volcando esos trucos y recetas que voy poniendo en práctica.
Como guía para controlarme utilizo el sistema de puntos de Weight Watchers, que siempre me da resultados, así que junto a cada receta que vaya subiendo pondré los puntos que tiene cada plato. Si quieren saber más sobre la dieta, aquí tienen toda la información.
Como consuelo, sé por experiencia que tengo una voluntad de acero. Y creo que con eso tengo ganada media batalla.
En un principio abrí este espacio para compartir las recetas que voy inventando o redescubriendo, pero el tema de la cocina me gustó siempre, y mi pasión no se limita simplemente a reproducir recetas, si no que en realidad son horas y horas las que le dedico a la investigación, análisis y pruebas antes de llegar a la receta en sí.
Mi escena favorita de Ratatouille, es aquella en la que la ratita cierra los ojos e imagina sabores como colores y sonidos, y los prueba y combina en su imaginación para llegar a nuevas armonías. Me gustó porque es exactamente lo que siento cuando pienso en nuevos platos, o cuando intento decifrar cómo está hecho un plato que pruebo por primera vez.
La comida argentina la tengo más o menos aprendida. Mi madre es una excelente cocinera y maestra del arte de recrear nuevos sabores y aprendí y aún hoy -vía skype- sigo aprendiendo nuevos trucos y recetas. Sacando el asado, que es casi una especialidad masculina, el resto de platos típicos de allí me los conozco bastante.
La comida española la estoy conociendo de a poco. A fuerza de preguntar, leer y sobre todo probar, voy animándome a cocinar platos típicos de aquí, aunque con bastante respeto aún, sobre todo por mi aversión a preparar pescado (que no a comerlo), y que es la base de la mayoría de los platos aquí. Pero alguna paella con pollo, alguna fideuá, una tortilla de patatas más o menos bien hecha o los garbanzos con espinacas se me dan bastante bien. Fue todo un avance descubrir el comino, que hasta ahora no acostumbraba a usar, y que descubrí que es uno de esos sabores escondidos que se me resistían.
Ahora voy a por más: mis últimas obsesiones son la comida oriental y la italiana. La primera viene por mi pasión por el sushi y por mi admiración por los chinos que siempre te sacan de un apuro con esos tapercitos llenos de comida tan indescifrable como contundente. Me gusta cada vez más, y claro, no puedo resistir la tentación de preparar yo misma esos platos, con resultados -hasta ahora- bastante lejanos a lo aceptable.
La italiana es más fácil: tengo ascendencia italiana y son ingredientes a los que estoy bastante acostumbrada, si bien me propuse como reto indagar en los platos típicos de las diferentes regiones.
Y como paso tantas horas dándole vueltas a estas cosas, he decidido volcar aquí mis investigaciones, un poco como terapia (a mi novio no le interesa taaaanto como a mí, y se está cansando de que siempre hable de lo mismo), y otro poco por si alguna vez, alguien del otro lado lee esto y puede echarme una mano.
Lo dicho. Allí voy.